UN ROL DE CONSTRUCCIÓN

La psicología educativa ha sido definida como la disciplina que se ocupa de los procesos de enseñanza y aprendizaje, buscando favorecer herramientas de aprendizaje en las(os) estudiantes, así como sus elecciones vocacionales, con cierta inferencia en el diseño de programas educativos y en la formación docente (Hernández-Madrigal, 2009). A nivel internacional, principalmente en el mundo anglosajón, los contenidos que suelen formar parte de la psicología educativa son: mecanismos para promover la enseñanza efectiva; estrategias y procesos para aprender; motivación escolar; inteligencia; manejo del salón de clases; orientación sobre hábitos de estudio, y; evaluación psicoeducativa (Álvarez, 2006; Guzmán, 2004). A diferencia de la definición anterior, entendemos a la psicología educativa como una disciplina puente que interactúa con y se enriquece de la psicología general, ya que estudia procesos cognoscitivos, sociales y afectivos que ocurren como consecuencia de la participación de las y los sujetos –así como los grupos a los que pertenecen- en contextos y prácticas educativas de diversa índole. La psicología educativa debe emplear herramientas teórico-metodológicas de la psicología para abordar los problemas educativos.

Pese a lo anterior, no depende de la educación, sino que constituye el espacio donde la psicología interactúa y converge con ésta (Coll, 2001; Díaz Barriga, Hernández, Rigo, Saad & Delgado, 2006; Guzmán, 2004; Hernández-Madrigal, 2009). …existe la necesidad de superar el reduccionismo psicológico y el individualismo metodológico, para arribar a visiones más socioculturales y sistémico-ecológicas que permitan expandir la actuación del psicólogo más allá de los confines de la educación escolarizada y de las tareas tradicionales de diagnóstico psicopedagógico (Díaz Barriga et al., 2006, p.21). 

En el ámbito Latinoamericano, durante la década de 1920 hubo un dilema sobre la ubicación de la psicología entre el Colegio de Educación y el Colegio de Artes Liberales en Puerto Rico, ya que desde ese entonces se planteó una división entre la psicología educativa y la psicología general (Álvarez, 2006). Dentro del medio rioplatense, la influencia de la psicología social promovió superar los enfoques restrictivos de la psicología de gabinete -centrada en lo disfuncional-, a una psicología centrada en la promoción de salud, con el pasaje de lo individual a lo social (Bleger, 1966), dándose un viraje de una modalidad asistencial a una modalidad preventiva (Etchebehere et al., 2008). En la década del setenta, la psicología social comunitaria (Montero, 1993) buscó comprender el acontecer social donde las personas crecen y se desarrollan, concibiéndolas como personajes activos que se construyen en un devenir histórico social. Aquí la psicología tomó como unidad de conocimiento a la persona en interacción con otras(os), con capacidad de incidir y transformar el medio (Etchebehere et al., 2008). 

La psicología social nos propone que no es suficiente la aproximación a las y los sujetos en la educación desde el plano individual, ya que se vinculan con el contexto familiar, escolar o comunitario que las(os) rodea y del cual forman parte, así como con los programas educativos y de promoción del desarrollo en los que participan. Creemos que dicha propuesta nos ayuda a superar el enfoque individualizante, actualmente dominante en los planos metodológicos e interventivos (Díaz Barriga et al., 2006).  

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http://www.repsasppr.net/index.php/reps/article/view/4/258

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